El Pup Play, es un juego de rol, en el cual los hoomans, digo humanos, tomamos actitudes y características de cachorros, como ladrar, aullar, ser juguetón, estar a cuatro patas o expresarse de una manera más corporal.
El Pup Play, es un juego de rol, en el cual los hoomans, digo humanos, tomamos actitudes y características de cachorros, como ladrar, aullar, ser juguetón, estar a cuatro patas o expresarse de una manera más corporal.
Si nos remontamos en la historia, esta práctica se desprende del BDSM (Bondage, Disciplina, Dominación, Sumisión y Masoquismo por sus siglas en inglés). En su momento, era una manera de degradar a la parte sumisa. Sin embargo, esta práctica ha evolucionado para convertirse en algo más que la sumisión, pudiendo existir sin una contraparte dominante.
En este juego de rol, se suele dejarse llevar por la parte más básica del ser: simplificar los deseos y motivaciones: ¿Estoy feliz? Muevo la colita de emoción. Veo a mis amigos y corro a abrazarlos. Hay algo que me parece extraño, le ladro. Es conectar con este perrito interior que es juguetón, apapachable, travieso, serio o descarado.
Cómo en los bio perros (ya sabes, los Canis Lups Familiaris, a.k.a. Los perros que te encuentras en todas partes), en el pup play somos muy diversos y no existe una manera única de ser Pup.
Existen las personas que ocupan este juego de rol en un ambiente meramente sexual, otros que lo utilizan para salir y convivir en la calle, otros que lo ocupan para subir fotos a redes, otros que hacemos todo lo anterior. Todos son válidos y bienvenidos.
También, algunos cachorros se identifican con un rol de liderazgo y de protección, a ellos les llamamos cachorros “Alfa”. Su trabajo es guiar, enseñar, consentir y cuidar a otros, dominando a su manada, y tomando la responsabilidad sobre ellos. El siguiente escalón en la jerarquía son los “Beta”, cachorros que pueden ser más dominantes o sumisos de acuerdo a la situación, y que pueden ayudar a los alfas para enseñar y cuidar a la manada. También tenemos los “omegas” que son cachorros, que únicamente quieren ser, con una actitud más juguetona, sumisa o más dispuestos a servir. Es importante señalar, que un alfa no es más que un omega o un beta, todos los cachorros son igual de importantes.
Quiero terminar este artículo haciendo énfasis en que los juegos de rol y las prácticas BDSM deben ser sanas, sentatas y consensuadas. Es decir que no se debe poner en riesgo la salud, bienestar físico o mental de los practicantes, y que debe haber acuerdos previos sobre los límites y cosas permitidas en los encuentros sociales, sexuales o casuales.
Si alguien no puede dar su consentimiento significa que no puede participar en prácticas de este tipo, incluyendo a menores de edad.

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